Atkinsons

La casa de perfumes más antigua que existe en la actualidad comenzó su andadura cuando James Atkinsons se trasladó a Londres desde su Cumberland natal para vender grasa de oso para fijar el bigote. Al parecer, le acompañaba un oso amaestrado, que, más adelante, se convertiría en el emblema de la casa. El éxito de sus primeras ventas y, sobre todo, la gran acogida que mereció su English Lavender (1801), la más intensa de las lavandas que se conocían entonces, le permitieron abrir una tienda. En ella ofrecía, además de su famosa lavanda, todo tipo de productos de afeite masculino: tintes para el cabello, dentífricos, jabones, lociones, etc. A principios del siglo XX era ya la casa de perfumes más importante del Reino Unido, y su prestigio internacional se había afianzado gracias a las dos medallas de oro conseguidas en la Exposición Universal de París. Especializada en aguas de lavanda y colonias para hombre, la casa mantiene en la actualidad todo su renombre y conserva un lugar destacado en el mundo de la perfumería.perfumeAnuncio de English Lavender, de Atkinsons, protagonizado por el oso que sirve de emblema a la marca desde sus orígenes.

Perfumes y fragancias

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La apertura del mercado

El mercado del perfume mundial estuvo, mayoritariamente, en manos de las grandes firmas europeas hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estée Lauder fundó una casa de cosméticos en 1946.

Poco después, en 1953, salió al mercado Youth Dew, que fue comprado por millones de mujeres norteamericanas. A partir de la fecha, otras marcas de cosméticos como Elizabeth Arden, Avon y Revlon han entrado con fuerza en el mercado cada vez más global del perfume.

En la actualidad, firmas procedentes de otros países con mercados amplios y características especiales, como Japón, han entrado en la nómina de las grandes casas de perfumería con el objetivo de compartir el gran negocio que constituyen los cientos de millones de personas que utilizan colonias y perfumes en todo el mundo. fraganciasCartel publicitario de uno de los perfumes más emblemáticos de Elizabeth Arden, 5th Avenue.

Nace la perfumería moderna

A principios del siglo XX, las grandes firmas de perfume entraron en la era moderna. La ya amplia gama de productos y olores nuevos no dejó de crecer gracias a los productos sintéticos, y la importancia concedida a la presentación del producto hizo que los perfumistas de la Belle Epoque contaran con la colaboración de los grandes diseñadores y cristaleros como Baccarat y Lalique, y en 1932, la presentación de Tabú, un perfume de la marca española Dana, incluyó un famoso cuadro. También a principios del siglo XX empezó a trabajar uno de los perfumistas más importantes de la historia, François Spoturno, nacido en Córcega, que cambió su nombre por el más eufónico Coty. Sus creaciones, desde L’Origan hasta Chypre, marcaron una época. En las primeras décadas del siglo se fundaron varias empresas de perfumería españolas, Myrurgia, en 1916, Antonio Puig, en 1919, y Parera, que comercializó una de las colonias para hombre más populares: Varón Dandy. En 1903, los amigos Sainz de Vicuña y Salvador Echeandía fundaron en Madrid la perfumería Gal, que tantos aromas ha comercializado; uno de los que más éxito obtuvo continúa siendo Heno de Pravia. También en la presentación y publicidad de sus productos es pionera la casa Gal; ya que contaron con la colaboración de grandes pintores y dibujantes de la época modernista, como Romero de Torres o Rafael de Penagos. perfumeCharlie, una fragancia floral y fresca, lanzada en 1970 por Revlon para un tipo de mujer joven y dinámica.

Perfumes y fragancias

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Christian Dior

El año 1947 marcó un hito en la evolución de la moda y la perfumería modernas con la presentación de la primera colección de alta costura de Christian Dior y el lanzamiento, simultáneamente, de la fragancia Miss Dior. La propuesta de Dior, apoyada en sus famosas faldas en corola (largas, anchas y muy estrechas de cintura) y los complementos, alcanzó un éxito inmediato y fue saludada desde las páginas de Harper’s Bazaar con el ya célebre apelativo de new look. No menor fue la repercusión del perfume, del cual se dijo que era «la alta costura traducida en fragancia». Presentado en un bellísimo frasco de cristal de Baccarat, de Miss Dior puede decirse que fue uno de los primeros unisex de la historia. Creado por Jean Caries, de Roure, y Paul Vacher, seguía los pasos de Vent Ven, de Guerlain, el primer perfume de la familia Hespéride. Las primeras notas son de gardenia y aldehidos y se complementan con un intermedio marcadamente floral (jazmín, rosa; narciso e iris, entre otras). La base es chipre y presenta notas de pachuli, láudano, ámbar gris, sándalo, vetiver, gálbano, almizcle y cuero de Rusia. El éxito de Miss Dior afianzó la recientemente creada sociedad Christian Dior Parfums que, bajo la dirección del joven Serge Heftler-Louiche, mantuvo su trayectoria puntera hasta la década de los setenta. Otra de las figuras destacadas de la compañía fue el «nariz» Edmond Roudnistka, responsable de la creación de todos los perfumes Dior hasta Diorella (1972). La segunda fragancia de la firma, lanzada en 1949, fue denominada muy apropiadamente Diorama. Perteneciente a la familia Chipre, y con acordes frutales, presenta notas de melocotón y jazmín, y constituyó la base de las posteriores Eau Fratche de Dior (1953), Dioríssimo (1956), Dioressence (1969) y el ya mencionado Diorella. En 1966 apareció Eau Sauvage, una de las primeras fragancias masculinas, que alcanzó los primeros puestos de venta y constituyó un anticipo del gran éxito que obtendría Fahrenheit (1988). A finales de los años setenta y principios de los ochenta, sin embargo, el dinamismo de Christian Dior Parfums, que había sido adquirida por la multinacional Moét et Chandon, parecía haberse apagado. Fue entonces cuando la firma encargó a Maurice Roger, por aquella época en Sanofi, un gigante de la farmacia, la elaboración de un nuevo perfume «con carácter». Poco podían imaginarse los responsables de Dior^el celo con el que Roger y el «nariz» Édouard Fléchieriban a ceñirse a sus indicaciones. Con el apoyo de una intensa y revolucionaria campaña comercial, en 1985 salía al mercado Poison y, de la noche a la mañana, el nombre de Dior volvía a estar en boca de todos. Fragancia de gran potencia (y por ello considerada como el último de los perfumes «clásicos»), oscila entre la especia y la flor, con notas de naranja, bayas salvajes, coriandro, pimienta, ámbar gris y opopanax. Al rotundo éxito de Poison le siguió poco después el de Fahrenheit, actualización de la ya mítica Eau Sauvage. Pero a principios de los años noventa corrían nuevos vientos en el mundo de la perfumería: las fragancias ozónicas; como Escape, de Calvin Klein, y Eau d’Issey, de Miyake, imponían su ley en el mercado internacional. Para responder a dicho reto, Dior decidió elaborar el exacto opuesto a su Poison. Bajo la dirección creativa de Maurice Roger y del «nariz» Jean-Louis Sieuzac, en 1991 nacía Dune, un perfume para mujer que recuperaba un discurso más relajado y naturista. El sol, el mar y las serenas extensiones del desierto fueron la inspiración de una fragancia floral con una base muy cálida en la que destacan notas de bergamota, mandarina, jazmín, rosa, ámbar, liquen, almizcle, sándalo y vainilla. perfumeChristian Dior da los últimos toques a la estola de visón de Jane Russell, pensada para estilizar la figura de la actriz de cara a la publicidad de su película Gentlemen marry Brunenes.

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Guy Laroche

Nacido en La Rochelle en 1923, Laroche abrigó, desde muy joven, el sueño de viajar a París y triunfar como diseñador. Sin embargo, tuvo que dedicar sus primeros años en el mundo de la moda a la ingrata tarea de costurero, de los que; no obstante, Laroche heredaría el dominio del patronaje que tanto marcaría su producción posterior. En 1949 fue contratado por el prestigioso sastre Jean Dessés, y, cinco años después, se desplazó a Nueva York con la intención de vender algunos de sus primeros diseños. La elegancia y el barroquismo de sus trajes encontraron en la industria del cine un buen cliente y, con el bolsillo repleto de dólares, regresó a París y abrió su primer taller. En dicha aventura contó con la colaboración de su buen amigo Valentino, que trabajó para él hasta 1960. Paradójicamente, el éxito de su experiencia americana tuvo el efecto de orientar sus gustos hacia una moda más desenfadada. Sus trajes se depuraron y acortaron, y Laroche se convirtió en uno de los abanderados de la nueva moda de los años sesenta, que alcanzó su máxima expresión en las minifaldas de Mary Quant. En 1966 firmó un contrato con el gigante de los cosméticos L’Oréal para comercializar fragancias con su nombre; el primer resultado de dicho acuerdo fue Fidji (1967). Perteneciente a la familia Floral con notas hesperidadas, está considerado como el primer perfume expresamente diseñado para ser utilizado en verano, algo así como la primera fragancia «estacional». Tres años después aparecería Eau Folie, un agua ligera, y, en 1972; Drakkar, fragancia masculina dirigida a un padre de familia joven y dinámico. El éxito de dicho perfume fue tal que, un decenio después, Laroche comercializó una versión más potente, Drakkar Noir. En los años siguientes se lanzaron al mercado nuevas fragancias, como Y ai Osé (1977) —comercializado en un bellísimo frasco diseñado por Serge Mansau—, Clandestine (1985) y, en 1993, Horizon, un perfume masculino diseñado según las indicaciones finales de Laroche, quien había fallecido víctima del cáncer, en 1989. perfumesGuy Laroche buscó una imagen joven y fresca para el perfume masculino Horizon (1993), que se refleja en el diseño naturalista del frasco y en las notas de salida de menta y mandarina de la fragancia.

Lanvin

Aunque Lanvin es mucho más que una fragancia, la historia y génesis de Arpège nos ofrecen un retrato humano de primera magnitud de su creadora, la legendaria Jeanne Lanvin. Nacida el año 1867, en el seno de una familia humilde, sus tempranas habilidades como costurera le valieron un viaje a París y un primer empleo en el taller de Madame Félix, una afamada sombrerera. Tras cuatro años de duro aprendizaje, reunió el capital suficiente para abrir una tienda en una diminuta habitación interior. En esa época, el sombrero era el rey de las prendas; y Lanvin demostró que tenía un gran talento. Tras un año de aventura en solitario, el negocio iba viento en popa y Lanvin se había convertido en diseñadora de moda. En 1886 conoció al conde Emilio di Pietro durante una de sus numerosas visitas al hipódromo de Longchamp, se enamoraron y contrajeron matrimonio ese mismo año. Fruto de su unión fue la pequeña Marguerite; o Marie-Blanche; como gustaba llamarla su madre. Su hija se convirtió en su modelo preferida; y la fantasía, delicadeza y gracia de sus diseños infantiles abrieron a Lanvin nuevos horizontes profesionales. En 1923 conoció a Madame Zed; una excéntrica dama rusa, famosa por su buen gusto en el diseño de fragancias. Entre ese año y 1926, Madame Zed la proveyó de numerosos perfumes, la mayoría de los cuales los reservó para su uso personal, aunque algunas creaciones, como Mon Peché (más conocido por su traducción inglesa, My Sin) o Clair de Jour, fueron comercializados con gran éxito. Arpége surgió cuando Lanvin pensó en un regalo adecuado para el trigésimo cumpleaños de Marie-Blanche, que se debía celebrar el 31 de agosto de 1927. Por aquel entonces, Paul Vacher y André Fressyer habían sustituido a Madame Zed como máximos responsables de la división de perfumes de la marca, y Arpège —así llamado en honor de la trayectoria pianística de Marie-Blanche— se convirtió en el primer y más importante reto de sus respectivas carreras. El perfume vio la luz en la fecha indicada, y desde ese momento, la fragancia, en su hermoso frasco con la imagen de Lanvin bailando con su hija, se convirtió en una de las más apreciadas y, a la postre, longevas de la historia. perfumesArpège: De excepcional calidad estética, para crear Arpège se utilizaron aceites esenciales puros; de ahí la riqueza del perfume. Paul Vacher y Jacques Fraysse, sus creadores, integraron más de sesenta ingredientes en su composición. Las notas Arpège se desgranan una a una, pausadamente, como en un arpegio. El perfume y su nombre habían nacido al mismo tiempo. Arpège es el perfume distinguido y elegante para una gran dama.

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Krizia

Cuando Mariuccia Mandelli, en 1954, decidió dedicarse profesionalmente a su gran pasión, la moda, adoptó el apodo de «Krizia» y abrió un taller en Bérgamo junto con una amiga de la infancia, Flora Dolci. A continuación, recorrió buena parte de las boutiques más importantes del país con muestras de su trabajo, en busca de eventuales compradores. El negocio empezó a rendir frutos y, en 1964, Krizia pudo realizar su primer desfile, al que siguió el traslado del negocio a Milán. La década de los setenta fue la de su confirmación a escala mundial, apoyada sobre todo en sus ingeniosas variaciones sobre la piel, y en particular en sus célebres abrigos «florales». Una vez asentada su condición de modista de primera fila, Krizia centró su atención en el mundo del perfume.
Sus fragancias poseen siempre notas de corazón de carácter floral y, a semejanza de su admirada Chanel, su presentación se articula alrededor de un packaging modular: frascos cuadrados o rectangulares y alternancia blanco/negro. Entre las numerosas fragancias comercializadas por Krizia cabe destacar, por orden cronológico, K de Krizia, Krizia Uomo, Moods, Krazy Krizia, Spazio Krizia Uomo, Fiori di Krizia y Easy Krizia. perfumesKrazy Krizia, una fragancia femenina de la familia Ámbar lanzada por Krizia en 1993.

Calvin Klein

Pocos diseñadores, por no decir ninguno, han causado un mayor impacto en el mundo del perfume en las décadas de los ochenta y noventa como Calvin Klein. Nacido en 1942 en el barrio neoyorquino del Bronx, se formó en el College of Art and Design y, posteriormente, en el Fashion Institute of Technology. En 1968 se asoció con su amigo Barry Shwartz para abrir el primer taller de la marca que llevaría su nombre. Poco a poco, los diseños de Calvin Klein fueron abriéndose camino en las páginas de las revistas más importantes, y en 1973, con treinta años, se convirtió en el diseñador más joven de la historia que recibió el prestigioso premio Coty, galardón que se le concedió de nuevo en 1974 y 1975. El estilo de Klein puede definirse como minimalista, con un ojo puesto en la asimetría y el juego de las formas y otro en la rigurosa selección de los tejidos.
Calvin Klein apostó desde el principio por una publicidad agresiva y diferenciada que captara la atención del segmento del mercado al que destinaba sus diferentes colecciones. Por ello, cuando a finales de los años setenta lanzó su línea CK Jeans, una parte importante de la sociedad estadounidense reaccionó contra la campaña publicitaria que hacía hincapié en el fuerte componente sexual inherente a la dualidad moda/juventud. Las críticas se dejaron oír de nuevo unos años más tarde cuando se le acusó de potenciar la anorexia entre las adolescentes, con motivo de la elección de unas modelos publicitarias lánguidas y algo andróginas para promocionar su línea de vestidos más informal. Polémicas al margen, lo cierto es que los productos Calvin Klein han conseguido conectar con el público joven de todos los rincones del mundo.
Su actividad como perfumista se inició en 1979 con una fragancia que pasó casi desapercibida, Calvin Klein. No sucedió lo mismo con la siguiente, Obsession, lanzada en 1986 y caracterizada por sus notas de cabeza verdes y su fondo de incienso y almizcle. El éxito extraordinario que obtuvieron esta última y su complemento masculino se vio confirmado tres años después con Eternity. Sin embargo, la auténtica revolución estaba por llegar: en 1991 Calvin Klein sorprendió al mundo con Escape, una fragancia ozónica, rabiosamente contemporánea, fresca y etérea. Escape marcó las pautas que seguiría buena parte de la perfumería mundial, y su influencia se dejó sentir en fragancias posteriores como L’Eau d’Issey o Dune. Un año después, Calvin Klein volvió a dar en el clavo con CK One, perfume declaradamente unisex que, apoyado en la imagen publicitaria de la top model Kate Moss, arrasó en todo el mundo. En 1996 apareció el contrapunto de CK One, bautizada como CK Be, una nueva fragancia unisex más floral que, sin embargo, no alcanzó la misma repercusión. Contradiction, un perfume para mujer que actualizó aromas clásicos como la orquídea, supuso una nueva vuelta de tuerca al concepto de «tradición» y situó de nuevo a la firma en lo más alto del candelero. perfumesEl diseñador de moda Calvin Klein posa junto a un grupo de modelos, en 1989.

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Kenzo

Kenzo Takada llegó a París en 1969, sin apenas dinero y después de atravesar medio mundo en condiciones bastante penosas, impulsado por la férrea determinación de seguir su vocación de estilista en la capital mundial de la moda. Meses antes había abandonado sus estudios de arte en Tokio, sin sospechar que su nombre iba a quedar asociado para siempre a la irrupción de los modistos japoneses (Miyake, Yamamoto) que marcaría la década de los ochenta. Según la leyenda, una reportera de Elle, que pasaba casualmente por delante del local en que Kenzo ofrecía una precaria exposición de algunos de sus diseños; quedó prendada de la creatividad del desconocido diseñador y lo llevó a la portada de la revista. Sea como fuere; lo cierto es que las prendas floreadas y coloristas de Kenzo se convirtieron muy pronto en una auténtica sensación en todo el mundo. La fructífera relación del diseñador con el mundo de los perfumes se inició en 1988 con el lanzamiento de Kenzo, fragancia desarrollada conjuntamente con el «nariz» François Carón. Como no podía ser de otro modo, Kenzo participa del aprecio del diseñador por lo floral; y presenta notas variadas de magnolia, ylang ylang; nardo y ciruela. El perfume fue un éxito inmediato y preparó el terreno para ulteriores creaciones como Kenzo pour Homme (1991), Parfum d’Éié (1992), Kashaya (1994) o Jungle, una especie de síntesis de su trayectoria creativa en la que Kenzo combinó magisoralmente influencias orientales y occidentales. Además del componente floral común en todas sus fragancias; otro elemento característico del perfume Kenzo es su presentación, que pone siempre el énfasis en elementos relacionados con la naturaleza, la frescura y la limpidez. No en vano su colaborador habitual en el diseño del packaging es el prestigioso escultor Serge Mansau, artífice de verdaderas obras maestras, como el sugerente frasco en forma de tallo de bambú que encierra los aromas del Kenzo pour Homme.perfumesEl escultor Serge Mansau firma el diseño de este frasco de evocaciones naturalistas para Kenzo pour Homme, la fragancia más conocida de Kenzo, creada por François Caron.

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Carolina Herrera

Nacida en Venezuela y afincada desde muy joven en Nueva York, Carolina Herrera presentó su primera colección en 1981. Sobrio, clásico e intemporal, su estilo conectó rápidamente con la crítica y el público. Su primera incursión en el mundo del perfume, Carolina Herrera, es una fragancia femenina de acusada personalidad floral, que juega con combinaciones de diversas clases de jazmín y nardo. Parte de su clamoroso éxito debe atribuirse, así mismo, a su espléndido packaging, auténtica sinfonía de lunares negros sobre fondo blanco, identificable de inmediato. En 1991 vio la luz su complemento masculino, Carolina Herrera for Men, perfume de aire clásico que pone el énfasis en la especia, el cuero y la madera. Sin embargo, el auténtico salto de calidad de las fragancias Carolina Herrera tuvo lugar en 1996, con la irrupción de 212, así bautizada en honor del local neoyorquino de su firma de modas, y un arrollador éxito mundial desde el mismo momento de su comercialización. Se trata de una fragancia inclasificable; urbana y sensual; sofisticada y algo agresiva, que integró a su creadora en el grupo de los grandes perfumistas de la década de los noventa. perfumesLa personalidad propia, original y sofisticada de 212 se debe en gran medida a Carolina Herrera (en la imagen) y a su hija, Carolina Adriana, que tuvo una importante participación en la creación de la nueva fragancia.

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