La educación del olfato

La técnica de la olfacción exige al perfumista concentración para abstraerse de cualquier otra impresión sensorial, relajación física y una postura cómoda en un ambiente sereno, aséptico y preferentemente cálido y algo húmedo, ya que el frío no es bueno para el olfato.

En este estado debe realizar ejercicios similares a los de las pruebas de aptitud, aunque cada vez más complejos, para ampliar su campo de reconocimiento, memorización y asociación de las materias olfativas por grupos y familias. Todas estas pruebas deben realizarse con adecuadas pausas de descanso, pues el olfato es el sentido que, con el del gusto, se fatiga con mayor rapidez por saturación.
El aprendizaje consiste en la alternancia de los ejercicios olfativos con las prácticas combinatorias que conducen progresivamente al conocimiento de las materias odoríferas naturales y sintéticas, su composición, intensidad, solubilidad, volatilidad, persistencia y comportamiento, y a la realización de los primeros acordes aromáticos, composiciones de base y copias de perfumes y eaux de toilette.

Durante este proceso, el futuro perfumista aprende también que anotar en fichas apropiadas sus impresiones y experiencias no sólo le ayuda a conseguir una mayor concentración, sino también a precisar percepciones personales que pueden ser determinantes para la creación de un perfume y conferirle ese toque original que todos buscan.
perfumesEl gran Jacques Guerlain (al fondo) aparece en la imagen en compañía de su nieto; Jean-Paul. Ambos fueron responsables de la creación, en las primeras décadas del s. XX, de perfumes legendarios como Shalimar o Mhsouko.

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