La estructura de un perfume

Desde un punto de vista perceptivo, el perfume puede describirse como «una mezcla de materiales odoríferos con identidad propia, única y estéticamente adecuada». Es decir, una combinación equilibrada de materias primas, en la que cada una desempeña un papd importante en el resultado final Los perfumistas se basan en sus experiencias olfativas para crear un perfume. La formación del perfumista se inicia con la educación y el desarrollo del olfato, oliendo los principales productos naturales y sintéticos y los acordes básicos, para llegar, poco a poco; a realizar combinaciones agradables. En un principio, el perfumista intentará copiar la naturaleza, es decir, los olores de las flores, los frutos y las maderas. Si se compara la perfumería con otras artes, como la pintura o la escultura, se tratará de «arte figurativo». Una vez que el perfumista conoce estas combinaciones, y aplicando siempre su sentido de la estética y de la belleza, intentará conseguir la composición armoniosa deseada. En esta fase es fundamental su sentido de la creatividad.
En un perfume intervienen numerosos componentes de diversas procedencias: aceites esenciales, resinoides, absolutos y moléculas químicas definidas. Para crear una fragancia, el perfumista enumera los componentes que va a utilizar, pero en un orden directamente relacionado con la estructura del perfume. Es decir, la fórmula estará formada por tres fases: la salida; el cuerpo o corazón y el fondo. Estas tres fases suelen definirse por el tipo de productos utilizados en función de su volatilidad, o sea; del tiempo de evaporación de las materias primas o los componentes del perfume, si bien hay que recalcar que dichas fases se suceden sin solución de continuidad, interaccionadas. La salida de una fragancia está formada sobre todo por los componentes más volátiles. Es la primera impresión que se tiene del perfume cuando se pulveriza en la piel. Esta primera percepción es muy importante en el momento de elegir una fragancia, ya que, de una manera casi instantánea, el perfume agrada o desagrada. Los componentes más utilizados que determinarán la salida del perfume son: los cítricos, como el limón, la naranja, la bergamota, la mandarina y el pomelo; los aceites esenciales agrestes, como la lavanda, el lavandín, el espliego, el romero, el tomillo y la salvia; los productos de notas afrutadas de fácil evaporación, como la manzana, la fruta de la pasión, el plátano, la pera, las cerezas, la fresa y la piña; y, finalmente, las notas verdes, como el gálbano, las moléculas químicas que dan sensación de hierba recién cortada; de hojas, etc.
El cuerpo o corazón está formado por componentes cuya evaporación es algo más lenta, y sirve de puente o conexión entre la salida y el fondo. Así mismo, es muy importante saber trabajar el cuerpo de un perfume para darle carácter y proporcionarle la duración precisa que permita acceder al fondo. En el corazón de un perfume intervienen básicamente las materias primas florales, es decir, tanto los absolutos naturales extraídos de las flores como algunos componentes químicos que existen en la naturaleza y forman parte de dichas flores. Las flores más utilizadas son la rosa, el jazmín, el muguet, las lilas, la flor de azahar, el nardo, el ylang ylang, el iris y las violetas. En esta fase intervienen también las notas anisadas, como el anís, la badiana, la albahaca y el estragón, y las notas especiadas, como la pimienta, la canela, el genjibre, el comino y la nuez moscada. El fondo está constituido por elementos de moléculas pesadas, muy poco volátiles, como las maderas, los resi-noides y los almizcles, que tienen como particularidad la fijación. Por tanto, la nota de fondo es como el broche que cierra la creación, y que ayuda a la salida y el cuerpo a evolucionar despacio en su evaporación. Entre las notas amaderadas que intervienen en el fondo de una fragancia cabe destacar el pachuli, el sándalo, el cedro, el vetiver y el musgo de encina o de roble. Entre los resinoides más importantes se encuentran el incienso, la mirra, el benjuí y el láudano. Estos componentes aportan un aspecto balsámico y dulce al fondo. En este aspecto, no se pueden olvidar la vainilla, la tonka y el bálsamo del Perú. De entre los almizcles y las notas animales cabe citar la civeta, el castóreo, el eos tus y el ámbar gris. Sin embargo, en la actualidad se tiende a evitar el uso de productos cuya obtención implica una manipulación desagradable para los animales, y en su lugar, para las notas de fondo animales y almizcladas, se utilizan cada vez más moléculas sintéticas de igual o mayor calidad que las ofrecidas por la naturaleza.perfumesEn el dibujo se muestra la distribución de las notas odoríferas en relación a su orden de aparición y permanencia. Las más inmediatas y volátiles se denominan «de cabeza» (cítricas, aldehídicas, verdes y algunas frutales), las intermedias, «de corazón» (florales, aldehídicas, chipradas), y las últimas y más permanentes, «de fondo» (maderas, de procedencia animal, ámbar, vainilla).

Perfumes y fragancias

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