Para ser un perfumista se han de poseer cualidades olfativas innatas y, adquirir unos conocimientos técnicos específicos; lo cual exige voluntad y esfuerzo por parte del aspirante a ser un «nariz». En primer lugar; el aspirante a perfumista debe tener en cuenta que el aprendizaje se sustenta en un sistema general, pero que el método personal de trabajo y la propia experiencia son primordiales para dar forma a un perfume, ya que el acierto en la combinación de las materias odoríferas está estrechamente relacionado con la percepción que tenga de ellas y las asociaciones que le sugieran. Esto significa que; sobre la base de una sólida formación académica, un buen perfumista es aquel que acaba haciéndose a sí mismo; aquel que es capaz de armonizar el talento artístico y los co-nocimientos científicos y prácticos para producir un perfume original. En general, el proceso de aprendizaje de un perfumista se inicia con la constatación de las aptitudes olfativas naturales, y se desarrolla luego con la adquisición alternada de conocimientos teóricos y empíricos acerca de las materias odoríferas.
El examen que determina la capacidad perceptiva de los olores y la memoria olfativa del perfumista consta de una serie de pruebas orientadas al reconocimiento de ciertas fragancias y a su asociación con una experiencia, así como a calibrar su imaginación y sus preferencias. Para este examen se emplean tiras olfativas, también llamadas mouillette o lonche, que se identifican con números o letras y se impregnan con diferentes sustancias odoríferas características, habitualmente diluidas en soluciones alcohólicas al 1 % más o menos. Estas tiras se dan a oler una a una al aspirante para que identifique las fragancias y anote sus impresiones olfativas y asociaciones. La operación se repite con otras materias odoríferas que el aspirante debe reconocer seleccionando series de fragancias y asociándolas por pares, y comparar las sustancias de las distintas series estableciendo semejanzas; asociando las afines, etc. En este primer paso; el futuro perfumista toma conciencia de que sus cualidades se potenciarán en la medida que aprenda a oler de modo consciente y crítico, y que ello se alcanza mediante una técnica y un duro aprendizaje. Una vez superado el examen de aptitud, el aspirante a «nariz» aprende la técnica de olfacción, que representa un largo y arduo proceso orientado a dominar los recursos técnicos para reconocer, memorizar, asignar y combinar las materias odoríferas que pueden dar forma a un perfume original.
La tarea de un perfumista no es únicamente la de elaborar eau de parfums; también debe idear fragancias sencillas con las que perfumar toda clase de productos higiénicos y cosméticos como jabones, detergentes, aromatizadores…
Las pruebas del aprendiz de perfumista
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