Perfumes a la carta

El concepto puede surgir en torno a la moda; la naturaleza, un conjunto de valores, un nombre, un deporte, una persona… Por lo general, se busca una coherencia entre el concepto y la imagen. Una vez se ha conseguido esto, el éxito está casi asegurado. La casa de perfumería define su target, es decir, el público objetivo a quien va destinado el producto. Por ejemplo, un chico joven, de edad comprendida entre 20 y 30 años, de clase social media, a quien le gusta perfumarse a diario con una fragancia fresca. Masculino, de carácter alegre y desenfadado, este chico desea, además de una sensación de bienestar, un producto final moderno que le resulte agradable de ver entre sus objetos personales. A raíz de estas descripciones, la casa de perfumería busca el estilo y la imagen que tendrá el nuevo perfume, y después de un test que garantice su comprensión y eficacia, lo plasmará en el briefing de partida. Este briefing es como un «documento de condiciones» en el que se basarán todos los que van a intervenir en el nuevo lanzamiento: la empresa que creará la fragancia, los diseñadores del packagjng, de la botella, de la publicidad, etc. En cuanto a lo que interesa al creador de la fragancia, el briefing será muy conciso y preciso en lo que se refiere al tipo o la familia olfativa en la que se ha de clasificar el nuevo perfume, así como en la incidencia que tendrá en los costes del producto final. Entre el perfumista y el consumidor existen dos grupos de personas a los cuales hay que convencer de que la fragancia presentada es la adecuada para el briefing. Uno de los grupos es la propia empresa del creador perfumista. La empresa de composiciones cuenta con un grupo especializado, también llamado «junta de evaluación», que hace una selección de todo lo que proponen los perfumistas que han trabajado en el proyecto. Tras esta selección, se decide qué es lo que se debe enviar al cliente, es decir a la empresa perfumista. Es en la casa de perfumería donde se tomará la decisión de hacer una primera selección en la cual se elimina todo lo que se aleje demasiado de lo solicitado en el briefing. A partir de este momento, bajo la mejor interpretación del conjunto de datos especificados a los perfumistas por la casa de perfumería responsable del nuevo lanzamiento, se empezará a trabajar introduciendo las modificaciones oportunas para llegar a la fragancia definitiva. Todas estas modificaciones se realizan y se huelen cada día, durante un tiempo que varía según las exigencias del cliente, las distintas dudas que se presenten en los equipos de marketing, y otros factores. Desde que se empieza a trabajar o modificar una fragancia hasta que se llega al producto final pueden pasar desde varios meses hasta un año, y algunas veces, incluso más, si bien se tiende a acortar los plazos. A pesar de lo que pueda creerse, la figura del perfumista suele representar un papel bastante pasivo durante la resolución de los mencionados procesos. Con una capacidad muy limitada para influir sobre la decisión de su compañía, y casi ninguna para hacerlo sobre las decisiones del cliente, lo único que puede hacer es interpretar lo mejor posible los criterios del proceso de selección, y tenerlos muy presentes a la hora de crear y modificar sus perfumes.perfumeLa campaña publicitaria de un perfume orientado a un público joven debe poner énfasis en aquellos modelos estéticos -modernos, dinámicos-en los que el mercado potencial quiera verse reflejado.

Perfumes y fragancias

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