El perfume se convierte en industria

Las esencias florales recuperaron su lugar de privilegio, y por doquier se percibía el incisivo aroma del pachuli, importado desde la lejana China. El uso de jabón perfumado, popularizado por Napoleón, alcanzó a las ‘clases más humildes’, que preferían el de almendras, rosas, vainilla o incluso el de alcanfor.
El perfume constituía ya un importante negocio, y muchos fabricantes establecidos en Provenza abrieron nuevos cultivos en exóticas localizaciones, como Argelia o Marruecos, para reducir los costes. La fabricación de perfumes se polarizó entre los establecidos en París, que satisfacían una demanda más exquisita y reducida, y los situados en Grasse, Montpellier y sus alrededores, que centraban su actividad en la producción de aromas y jabones populares. A caballo de la pujante demanda de cosméticos y perfumes, fueron surgiendo, a mediados de siglo, numerosos pequeños salones donde las potenciales clientes podían probar y comprar toda clase de productos de belleza, destacando en particular el que abrió en 1863 una dama británica, de nombre Rachel, que pronto se convirtió en arbitro de la moda parisina. Treinta años después se inauguraba en la plaza Vendóme el primer Instituto de Belleza del mundo. Más allá de las fronteras de Francia, un emprendedor joven llamado Ludovico Borsari se hacía cargo de una barbería-perfumería en Parma. Entre cliente y cliente, Ludovico elaboró novedosas fragancias que; en 1880; tomaron cuerpo en un aroma que hizo furor en toda Europa: el Violeta de Parma. Creado en memoria de la reina María Luisa, la segunda esposa de Napoleón, el perfume, de un hermoso color verde (que más tarde dio paso al lila y al dorado) y con el apoyo de una célebre campaña publicitaria; produjo una auténtica fiebre por el aroma de violeta, que impregnó el final del siglo y los primeros años del siguiente.
En el Reino Unido triunfaban los aromas de Eugéne Rimmel, parisino afincado en Londres, que pronto amplió su actividad a los cosméticos, dando nombre a la célebre máscara para ojos que hoy día se comercializa en todo el mundo.fraganciasPanorámica de la sala de destilación de la fábrica principal de la casa Molinard, diseñada por el célebre Gustave Eiffel. En la actualidad, constituye uno de los principales atractivos del Museo Molinard, sito en Grasse.

Perfumes y fragancias

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