Historia del perfume

La palabra perfume deriva del latín perfumum que significa humo, vapor. Se puede decir que la utilización de los perfumes se inició el lejano día en que nuestros antepasados advinieron que ciertas maderas y resinas desprendían un olor agradable al ser quemadas. Aunque parece que este hecho se remonta a la Prehistoria, hay que esperar a la civilización del Antiguo Egipto para encontrar los primeros documentos gráficos sobre el uso de perfumes en sus dos principales vertientes: en primer lugar, con fines religiosos, como las ofrendas a los dioses y a los muertos; y en segundo lugar, con fines profanos, para embellecer y hacer mas atractivos a los vivos, especialmente a las mujeres.

Todas las culturas avanzadas utilizaron perfumes: en China, el uso ritual del incienso propició hace casi tres mil años un periodo artístico basado en los braseros de bronce-, por la misma época, también en la India se quemaba sándalo en honor de Buda. Los adelantos inspirados en la alquimia, como los alambiques y otras formas de destilación, tuvieron una pronta utilización en perfumería, y ya en el siglo XI los árabes extraían aceites esenciales de las flores.

Muchos siglos más tarde, continúa vigente la motivación religiosa de quemar incienso en las iglesias, pero es la antiguamente minoritaria vertiente profana la que sustenta un mercado de millones de personas que, en lodo el mundo, hacen de perfumarse un ritual diario.

perfumes

Fresco romano del s. III d.C. en el que puede apreciarse a una joven vertiendo un aceite perfumado en un frasco de uso personal.

Perfumes y fragancias

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