La memoria olfativa

Las limitaciones de los estudios relacionados con el olfato, con excepción de las aportaciones realizadas por Hans Henning y Johann Daniel Achelis y las más recientes de Margret Schleidt y del historiador Alain Corbin, entre otros, han condicionado el conocimiento del verdadero alcance del fenómeno olfativo en la vida humana.

A pesar de ello se sabe que la educación olfativa comienza en la más temprana edad, cuando la percepción del entorno está vinculada a la de los olores. A través de éstos, el individuo aprende, por ejemplo, a reconocer a su madre y los alimentos y más adelante, progresivamente, todo aquello que le produce placer o aversión y, sólo en algunas ocasiones, indiferencia.

Esto significa que los olores se van fijando en la memoria del individuo, asociados a su experiencia vital. El proceso de la fijación memorística tiene como puntos extremos la percepción y la sensación.

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