Aspectos personales

Una vez conocido un olor, queda su comparación con otro u otros perfumes, operación sin duda difícil cuando no se ha entrenado el olfato; el entrenamiento es indispensable, dada la importancia que tiene la experiencia personal para identificar los olores con sus correspondientes sensaciones. Aparte de considerar que no todos los olfatos reaccionan del mismo modo, está el hecho de que las sensaciones, por su origen y proceso, son referencias de los estados fisicopsíquicos de las personas en un determinado momento. Esto significa que una misma materia odorífera no produce siempre exactamente la misma sensación, lo cual provoca cierta inestabilidad emocional en la percepción y apreciación de un perfume. Es decir, puede ocurrir que, a la hora de elegir un perfume, éste no sea apreciado tal como se recuerda, no porque se haya alterado su composición, sino porque han cambiado las condiciones psíquicas y las circunstancias de quien lo huele. No se debe a la casualidad que las empresas de perfumes concentren sus productos en dos grupos determinados de edades: la juventud y la madurez. A modo de ejemplo, puede decirse que durante la juventud, cuando el individuo es uno más en el grupo familiar y de amigos, prefiere el agua de Colonia, porque su perfume común simplemente huele a limpio. Pero esta actitud de indiferenciación con el entorno puede cambiar durante la conflictiva etapa de la adolescencia, cuando el individuo siente la necesidad de afirmar su identidad en un medio en cierto modo hostil desde su punto de vista, y adopta un producto más perfumado como un primer signo de diferenciación. Durante este período de búsqueda, el individuo es susceptible a los cambios emocionales y a las influencias externas, y ello se refleja en las elecciones de perfumes de distintas características. A partir de los veinte años, aproximadamente, comienza a estabilizarse su personalidad y a sentir que en el mundo están él y los demás, y que el perfume refuerza su personalidad al tiempo que es un factor de seducción y de definición del papel social o socioprofesional. A partir de este momento, y a medida que madura, el individuo busca una afirmación de las propias características personales. En el caso de la mujer, sobre la base de la femineidad, descubre otras características de la seducción, como la complejidad y la voluptuosidad, que puede traducir a través de un perfume más denso y de notas más matizadas.
Teniendo en cuenta todos estos aspectos, la elección de un perfume exige que se aprecien, por un lado, sus atributos, es decir, las notas odoríferas principales, su volumen, intensidad y persistencia, entre otras características, y por otro, su adecuación a la personalidad de cada cual.
perfumes

Sublime, de Patou, es una fragancia ambarina-floral, densa y voluptuosa, apropiada para la mujer consciente de su propio poder de seducción.

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