El arte de perfumarse

El arte del perfumado consiste en vestirse con una indeleble «segunda naturaleza», capaz de atraer y seducir a otros; de establecer una sutil e íntima comunicación sin necesidad de gestos y palabras. Para conseguir este pro pósito; es importante que el perfume, la personalidad y el aspecto del perfumado y el ambiente en el que se mueve formen un conjunto armónico. Los pueblos de la Antigüedad, como los asirios, los griegos e incluso los romanos, acostumbraban untarse el cuerpo con ungüentos y aceites perfumados, pero con el tiempo se pasó al perfumado de zonas más específicas. Los individuos de la sociedad contemporánea, y en particular las mujeres, se perfuman en el llamado «triángulo olfativo», cuyos vértices son los hombros y la nariz. Por ello, la aplicación del perfume se realiza en la nuca y detrás de las orejas o sólo sus lóbulos. También se aplica en el envés de las muñecas y de las rodillas, y en los codos y, en algunas ocasiones, en el canal de los pechos y en el cabello. Es muy importante no olvidar que los perfumes no huelen igual en una persona que en otra, pues el olor de la piel modifica sus fragancias. Entre los agentes de la piel que actúan modificando el aroma de un perfume figuran la acidez, cuyo grado se determina por su potencial de hidrógeno (pH), la mayor o menor cantidad de grasa, la suavidad o rugosidad, la temperatura, etc. Incluso, el olor de la piel, que depende en gran medida de la alimentación y de la ingesta de alcohol y medicamentos, y que perturba el carácter original del perfume, cambia en una misma persona según las horas del día. Así mismo, las ropas suelen perfumarse directa o indirectamente. En este caso, los entendidos afirman que las pieles, que tienden a fijar los perfumes durante largo tiempo, combinan con los aromas florales; la lana, con las esencias de vetiver (espinacardo); el cachemir, con el sándalo; y la seda, con las fragancias suaves. Por lo que se refiere a los colores, los que mejor absorben los perfumes son, por orden decreciente, el negro, el azul, el verde, el rojo y el amarillo.
fragancias

Una misma fragancia puede presentarse en diversas modalidades según su concentración odorífera. En la imagen, Dolce Vita, de Christian Dior en sus dos versiones de perfume o extracto y eau de toilette.

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