Frutos, cáscaras y bayas

Pertenecen a este apartado las materias primas vegetales que los perfumistas denominan hespérides. Por lo general, reciben este nombre los cítricos, cuyos frutos amargos o ácidos son ricos en principios odoríferos que producen esencias mediante expresión en frío. Así, la piel de las naranjas tanto amarga (C. aurantium amara) como dulce (C aurantium dulcis) de la mandarina (C reticulata); del limón (C. limon); de la lima o limón verde (C aurantifolia); del pomelo (C paradisi) y de la bergamota (C bergamia) producen aceites esenciales que confieren frescura en aguas fragantes, como la de Colonia.
En el grupo de los árboles de la familia de las rosáceas cabe mencionar los del género Prunus, muchas de cuyas especies producen frutos cuyas notas son muy apreciadas en la industria de la perfumería. Entre ellos figuran: el albaricoquero (P. armeniaca); el melocotonero (P persica); el ciruelo (P domestica); el ciruelo silvestre (P. virginiana) y los almendros dulce y amargo (P dulcís y P amara), cuyos concentrados combinados con esencias de musgos y flores, crean la ilusión de los aromas «arrutados» que los perfumistas clasifican en chipre-afrutados y floral-afrutados. Otros frutos de gran interés para la elaboración de esencias básicas son: el anís, la badiana o anís estrellado, la nuez moscada, la vainilla y el clavo.perfume mujerLos frutos verde oscuro de la bergamota recuerdan a los limones y las mandarinas. Su presencia en perfumería se remonta al Aqua Mirabilis de Gian Lorenzo Feminis, el antecedente inmediato de la célebre agua de Colonia.

Perfumes y fragancias

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