Perfume y moda

Cuando en 1911 el modisto Paul Poiret pensó en comercializar un perfume, no podía imaginar que iba a crear una nueva y persistente alianza en el mundo de la elegancia: la moda y el perfume. En los albores del siglo XXI, tres cuartas partes del mercado mundial de las fragancias está ligado a las grandes firmas de moda.
Algunos perfumes tienen una vida mucho más larga que la moda que los sustenta. En la actualidad; nadie lleva ya los modelos de grandes faldas corola típicas del New Look de Christian Dior; sin embargo, Miss Dior, el perfume creado también en 1948, continúa en el mercado y cuenta con un elevado número de incondicionales. La relación entre moda y perfume nació gracias a la intuición de un modisto genial, Paul Poiret, que en 1911 creó una sociedad para elaborar perfumes, a la que dio el nombre de Les Parfums de Rosine, en honor de su hija Rosine. Gracias al modisto-perfumista, las fragancias es tán ligadas a las tendencias y al gusto de la moda de cada época; la moda es mucho más fugaz que algunos grandes perfumes. Genial pionera en muchos aspectos de la moda, Gabrielle Coco Chanel fue la primera en pensar que los perfumes podrían sobrevivir a sus vestidos. En la década de los veinte, los corsés, las faldas largas y los complicados botines de las mujeres ociosas empezaban a estar pasados de moda. Y salió Coco Chanel con sus pantalones, los conjuntos de jersey y los sencillos vestiditos negros que recordaban los uniformes de las colegialas. Y el día cinco del quinto mes de 1921, Chanel lanzó el perfume que complementó su moda, Chanel N° 5, que no imita ni recuerda ninguna otra fragancia conocida. Ni siquiera el frasco tiene las facetas del cristal de Bacca-rat o los preciosos relieves de Lalique; es de cristal, pero de líneas sencillas y sin adornos. El éxito fue inmediato, y la acogida de los perfumes Chanel no dejó de crecer con las siguientes incorporaciones: Chanel N° 19, Christalle, Coco y las fragancias masculinas Égoïste y Égoïste Platinum. Después de Poiret y Chanel, otros grandes modistos siguieron la tendencia de producir perfumes, como Jeanne Lanvin y su Arpége en 1927, o Pa-tou, cuya línea de fragancias culminó con el lanzamiento de Joy. En plena depresión, tras el crack de 1929, Jean Patou creó el perfume más caro del mundo, que incorporaba los ingredien tes más costosos, la rosa damascena y el jazmín de Grasse, en una preciosa botella de cristal de Baccarat; llenada a mano; con cuentagotas, y sellada con hilo de oro.
Marcel Rochas, modisto favorito de las estrellas de Hollywood, a las que proporciona los más suntuosos vestidos sexis, lanzó Femme, uno de los perfumes más famosos de todos los tiempos, con un nombre realmente evocador, y una fragancia a base de ylang ylang, jazmín y un fondo persistente compuesto de almizcle y ámbar. El precioso frasco de Lalique y la envoltura de encaje negro no hace sino valorar aún más el aromático contenido. Recién terminada la Segunda Guerra Mundial, Femme llegó al mercado y alcanzó un éxito perdurable.fraganciasExclusivo frasco, en cristal de Baccarat, de Joy, «el perfume más caro del mundo», de Jean Patou.

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