Sociedades de composición

El extraordinario salto cualitativo y cuantitativo en la producción de perfumes que, supuso la industrialización del sector no hubiera sido posible sin el desarrollo de compañías provistas de equipo humano e instalaciones específicos.
Los perfumistas de corte artesanal y las grandes casas de perfumes que hasta mediados del siglo XIX habían satisfecho las demandas de un mercado más o menos restringido, se vieron abocados a recurrir a laboratorios químicos donde se desarrollaban las investigaciones de nuevas sustancias, y contaban con el personal y los medios adecuados para probar nuevas y originales fórmulas.
De hecho, difícilmente habría sido factible el célebre Chanel N.° 5 si su creador, Ernest Beaux, no hubiese pertenecido a la plantilla de la sociedad Rallet, con sede en Grasse. Incluso se suele contar la anécdota de que Beaux había realizado dicho perfume por encargo de Coty, pero que éste lo rechazó por considerar demasiado caro su coste de producción. Sea como fuere, la casa Rallet presentó a Coco Chanel dos series de tests numerados del 1 al 5 y del 20 al 24, de los cuales ella eligió el 5 y el 22. La casa Rallet también produjo para Chanel Cuir de Russie y Soir de París, para la firma Bourjois. En los inicios del siglo XXI, la mayoría de los perfumes existentes en el mercado es elaborada por las llamadas «sociedades de composición». Estas empresas son las responsables de la producción tanto de los perfumes que se venden en los supermercados como He los que se ofrecen en las tiendas más sofisticadas. En sus laboratorios se investigan, desarrollan y producen las materias odoríferas que se emplean tanto en jabones y dentífricos como en productos alimenticios, como zumos, yogures, chicles, caramelos, etc.
La creación de un perfume encargado por una determinada empresa pone en marcha a todo un equipo de especialistas, desde químicos hasta perfumistas, que analiza el proyecto (briefing) con las líneas básicas del producto. Un proyecto que el cliente también ha pasado a otras sociedades de composición, las cuales presentan sus creaciones sin cargo alguno, y aquél elige la que más se ajusta a sus propósitos. Así mismo, no existe una vinculación de exclusividad entre las casas de perfumes y las «sociedades de composición», por lo que no es extraño que los perfumes de una casa, incluso los de una misma línea, sean confeccionados por distintas «sociedades de composición». Éste es el caso de los perfumes Eden y Eau d’Eden de Cacharel, que fueron realizados por las socieda des Givaudan-Roure y Firmenich, respectivamente. Como puede suponerse, cada sociedad de composición, a su vez, trabaja para las más diversas marcas de perfumes, lo cual supone la existencia de un trato basado en la más absoluta confianza sobre la confidencialidad de los proyectos. Las mayores sociedades de composición del mundo son: las suizas Firmenich y Givaudan-Roure; las alemanas Dragoco y Drom Fragrances International; la internacional Haarmann & Reimer (H&R), Florasynth y Créations aromatiques; las francesas Mane y Robertet; la británica Bush Boake Alien (BBA); las estadounidenses International Flavors and Fragrances (IFF) y Fragrance Resources; la angloholandesa Quest, y la japonesa Takasago.

Mapa del sitio